Miércoles, 2 de septiembre de 2026 Edición Nº 7
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Nacional

27 días de vacaciones, un cordón naval para bucear y la culpa a otros: así «gestiona» Sánchez el mayor colapso migratorio de Ceuta

El presidente rompe su silencio tras casi un mes de vacaciones en el palacio fortificado de La Mareta, blinda por mar su descanso en Lanzarote y ofrece en la Cadena SER un relato que suaviza una crisis fronteriza que ha dejado a Ceuta al borde del colapso.

Pedro Sánchez en el mercadillo de Haría, Lanzarote

Pedro Sánchez en el mercadillo de Haría (Lanzarote), verano de 2023. Archivo. Foto: La Voz de Lanzarote.

Pedro Sánchez ha inaugurado el nuevo curso político recurriendo a una de sus estrategias de comunicación más habituales: el repliegue en medios de comunicación afines y el blindaje frente al resto de la prensa. Tras 27 días de vacaciones marcados por el silencio gubernamental ante el mayor estallido migratorio que ha vivido Ceuta en su historia reciente —con entre 60.000 y 70.000 personas cruzando la frontera en menos de 48 horas a partir del 30 de julio, y decenas de fallecidos según las distintas fuentes—, el jefe del Ejecutivo ha reaparecido en los micrófonos de la Cadena SER para ofrecer un relato que atenúa la gravedad de una situación que sigue lejos de resolverse.

Un entorno cómodo, lejos del Congreso

En lugar de someterse al escrutinio del arco parlamentario o convocar una rueda de prensa abierta en Moncloa, Sánchez ha elegido un entorno cómodo para desplegar su argumentario. Durante su intervención en el programa Hoy por Hoy, el presidente ha centrado sus esfuerzos en mitigar el impacto de lo ocurrido en la ciudad autónoma, minimizando los datos de ocupación y desviando parte de la responsabilidad hacia supuestas campañas de desinformación extranjeras. Ante las preguntas sobre su prolongada ausencia, se ha mostrado tajante: «He trabajado y he descansado. También ese es mi derecho».

Vacaciones en La Mareta y un cordón naval de récord

Mientras la presión en el Tarajal alcanzaba niveles insostenibles y los servicios asistenciales de Ceuta se declaraban desbordados, la realidad logística de la presidencia discurría por canales muy distintos. Sánchez y su familia se desplazaron a la residencia oficial de La Mareta, en Lanzarote, un palacete bajo gestión de Patrimonio Nacional, donde permanecieron 27 días consecutivos: la estancia veraniega más larga de un presidente español en tres décadas.

La estancia no solo estuvo marcada por la distancia física con el conflicto, sino por un notable despliegue de seguridad: a instancias del Ejecutivo, Capitanía Marítima restringió la navegación en un área de más de 730.000 metros cuadrados frente a la costa de Teguise, entre el 1 y el 24 de agosto, impidiendo el paso a barcos civiles, embarcaciones de recreo y pesqueros. Pescadores de la zona, como Aquilino Arrocha, denunciaron que este año el cordón fue notablemente más amplio que en anteriores estancias presidenciales —incluidas visitas de Aznar, Zapatero o del propio Sánchez—, con embarcaciones atuneras desplazadas hasta 10 o 15 millas náuticas de la costa.

«Nueve de cada diez»: la cifra que suaviza el relato

Frente a las denuncias de saturación de los centros de acogida, Sánchez ha optado por matizar la gestión de su gabinete. Según el presidente, de las cerca de 70.000 personas que entraron en Ceuta, «nueve de cada diez» ya habían regresado de forma voluntaria en los primeros días, a lo que se suman otros 3.222 retornos voluntarios registrados desde el 10 de agosto. Aun así, siguen sin resolverse las dudas sobre cuántos menores no acompañados permanecen todavía en la ciudad: el propio Sánchez cifró la cantidad en torno a 1.200 el 31 de agosto, mientras que horas después la ministra de Infancia, Sira Rego, elevó el número a 1.478 menores identificados —con otros 1.200 pendientes de proceso— y otras fuentes gubernamentales situaron el total por encima de los 2.000, una descoordinación que alimenta las sospechas de que el Gobierno maneja los datos con más celo político que rigor.

El presidente cifró en 1.200 los menores no acompañados; la ministra de Infancia elevó el número a 1.478, y otras fuentes gubernamentales lo situaron por encima de 2.000.

La culpa, para Rusia e Israel

Para justificar las deficiencias operativas de las semanas previas, el presidente ha señalado directamente a una presunta alianza de desinformación internacional. Según Sánchez, la alarma social se debe a una campaña de bulos «asociadas tanto a Rusia como a Israel y a una internacional ultraderechista que utiliza siempre la migración». La acusación, lejos de quedarse en una polémica doméstica, provocó una respuesta diplomática inmediata: el ministro de Exteriores de Israel acusó a Sánchez de «mentir descaradamente» sobre el papel de su país en la crisis, en un nuevo episodio de la tensión entre ambos Gobiernos.

Coordinación con Marruecos y contradicciones internas

Otro de los puntos más controvertidos de su intervención ha sido la defensa del papel de Rabat. Pese a que durante los primeros días de la crisis circularon en redes sociales imágenes que mostraban una supuesta pasividad policial marroquí al otro lado del espigón —algunas de las cuales, según verificadores como Maldita.es y Verificat, correspondían en realidad a la crisis de 2021 y no a los hechos de este verano—, el presidente ha calificado la cooperación de las autoridades marroquíes como «francamente positiva» en el ámbito migratorio, y se ha referido a ella en términos de una respuesta prácticamente instantánea.

Sánchez ha tratado también de zanjar las contradicciones surgidas dentro de su propio Gobierno: mientras Moncloa sostiene que no existieron informes ni avisos previos del CNI que alertaran de una avalancha de estas proporciones, la ministra de Defensa, Margarita Robles, ha reconocido que agentes del centro de inteligencia sí trasladaron alertas verbales a la Delegación del Gobierno en Ceuta ya el 29 de julio, un día antes de que comenzara la crisis.

La cita pendiente en el Congreso

Esta estudiada comparecencia radiofónica no oculta el persistente distanciamiento del presidente respecto a buena parte de la prensa, ni despeja las dudas sobre lo ocurrido en Ceuta. La entrevista se produce, además, a escasos días de que Sánchez deba comparecer formalmente ante el Congreso de los Diputados —previsto para el jueves 3 de septiembre, adelantado desde el día 9 a petición de sus propios socios de investidura—, donde la oposición ya le espera para exigirle que aclare los datos reales y explique por qué prolongó su descanso estival, blindado por tierra y mar, en mitad de una de las crisis migratorias más agudas de la historia reciente de España.

Fuente: Infobae, Libertad Digital, OKDiario, Diario de Lanzarote, El Observador, Naiz, El Diario, El Español.

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