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Miércoles, 26 de agosto de 2026 Edición Nº 6
LA

ALMENARA

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Internacional · Análisis · Sociedad y Justicia

El efecto Clancy

La ola de apoyo internacional hacia Lindsay Clancy, la madre acusada de matar a sus tres hijos en Estados Unidos, enciende las alarmas por la romantización del crimen y la pérdida de la agencia individual.

Imagen ilustrativa

Imagen de archivo, de carácter ilustrativo.

DUXBURY (MASSACHUSETTS) — El juicio contra Lindsay Clancy, de 36 años, entra esta semana en su fase final y ha revivido los escalofriantes detalles del 24 de enero de 2023. Aprovechando que su marido, Patrick Clancy, salió brevemente de casa, Clancy —entonces de 32 años— presuntamente estranguló con bandas elásticas de resistencia a sus hijos Cora (5 años), Dawson (3 años) y el bebé Callan (8 meses), para después intentar quitarse la vida saltando desde la ventana de un segundo piso, una caída que la dejó parapléjica.

Una defensa por enajenación, no por inocencia

La fiscal adjunta Shanan Buckingham, al frente de la acusación junto a Jennifer Sprague, sostiene que Clancy actuó de forma «intencional, racional y rápida» y se enfrenta a tres cargos de asesinato en primer grado. Su defensa, por su parte, no niega los hechos: argumenta que la acusada sufría una psicosis posparto severa que anuló su responsabilidad penal en el momento de los hechos. El tribunal rechazó dividir el proceso en dos fases —culpabilidad y responsabilidad penal—, de modo que el jurado deberá valorar ambas cuestiones a la vez, con un veredicto que se espera en los próximos días. Pero el debate más intenso no se está librando en la sala del tribunal, sino en las plataformas digitales.

La reacción comunitaria que alarma a los expertos

Lo que preocupa a sociólogos y juristas no es la estrategia de la defensa, sino la reacción de una parte de la comunidad internacional. Bajo etiquetas como «I Stand With Clancy», cientos de personas —predominantemente mujeres y colectivos de madres en TikTok e Instagram— han manifestado abiertamente su apoyo a la acusada. Una recaudación impulsada por los padres de Clancy en GoFundMe ha rozado el millón de dólares para sufragar sus gastos; de forma reveladora, existe también otra recaudación, superior a los 900.000 dólares, a nombre de Patrick Clancy, señal de que el respaldo público no es tan unánime como sugiere el relato de las redes. En numerosos foros digitales, no obstante, múltiples usuarias justifican el acto argumentando que «el sistema médico y el posparto la obligaron», desplazando la culpa de la agresora, mientras otras han llegado a señalar sin ninguna prueba al propio Patrick Clancy como sospechoso o «beneficiario» de la tragedia.

Deshumanización de las víctimas reales

El foco mediático impulsado por estos movimientos transforma a la presunta asesina en la única víctima de la narrativa. Las verdaderas víctimas —tres niños indefensos que perdieron la vida de forma violenta— quedan relegadas a un segundo plano en el debate ideológico.

La crisis global de la responsabilidad individual

Columnistas internacionales advierten de que la sociedad digital sufre una alarmante «crisis de agencia». Al buscar siempre un condicionante externo —fármacos, hormonas, el entorno— para explicar una conducta, se corre el riesgo de exculpar el crimen, enviando el mensaje de que nadie es realmente libre ni responsable de sus actos más atroces.

El retroceso para el propio feminismo

Históricamente, el feminismo luchó contra la noción paternalista de que las mujeres eran seres incapaces de controlar sus impulsos debido a «sus nervios o su constitución». Defender que una mujer carece de control absoluto o de responsabilidad sobre sus actos criminales bajo el pretexto de la maternidad devuelve, irónicamente, a la mujer a esa posición de «criatura sin agencia ni madurez penal».

Confundir explicación médica con absolución legal

Los psiquiatras insisten en que visibilizar la gravedad de la salud mental materna es vital para la prevención. Sin embargo, transformar una patología en un salvoconducto social para el homicidio genera un precedente nefasto en la percepción pública de la justicia.

"Cuando las comunidades virtuales priorizan la solidaridad ideológica por encima de la justicia básica para la infancia, la línea entre la compasión médica y la complicidad moral se desvanece."

El veredicto legal del caso Clancy lo decidirá un jurado estadounidense basándose en pruebas científicas y forenses, y se espera en los próximos días. El veredicto social en la era de los algoritmos, sin embargo, ya se ha pronunciado a favor de una empatía selectiva y peligrosa. Sea cual sea el fallo del jurado, ningún veredicto devolverá a Cora, a Dawson ni a Callan, y ninguna corriente de apoyo en redes debería hacernos olvidar que la primera empatía que le debemos a este caso es la de esos tres niños que ya no podrán contar su versión.

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