📰 Estás viendo el Número 6 (edición archivada) · Ver la última edición
Miércoles, 26 de agosto de 2026 Edición Nº 6
LA

ALMENARA

"Donde la noticia encuentra su rumbo"

← Volver a portada
Religión

Los templarios demandan al Papa

Una asociación leonesa que se presenta como heredera de la Orden del Temple ha llevado al papa León XIV a los tribunales españoles, en el último capítulo de una batalla legal que se repite desde hace dos décadas.

Setecientos catorce años después de que el papa Clemente V disolviera la Orden del Temple mediante la bula Vox in excelso, en el Concilio de Vienne de 1312, una asociación con sede en Castrillo de los Polvazares (León) ha llevado el asunto a los tribunales españoles. La Asociación Orden Soberana del Temple de Cristo (OSTC), que se presenta como heredera de la histórica orden fundada en 1118, ha interpuesto una demanda de conciliación contra el papa León XIV, en su condición de jefe de Estado del Vaticano, tramitada a través de la Nunciatura Apostólica en España al amparo de la Ley de Jurisdicción Voluntaria.

Quiénes fueron realmente los templarios

Para comprender la magnitud de lo que esta asociación reclama, conviene recordar quiénes fueron realmente los templarios. Fundada originalmente bajo el nombre de los Pobres Caballeros de Cristo y del Templo de Salomón, la orden nació con la misión inicial de proteger a los peregrinos cristianos que viajaban a Tierra Santa tras la Primera Cruzada. Gracias a un fuerte respaldo papal y a la regla monástica formalizada en el Concilio de Troyes de 1129 con la ayuda de san Bernardo de Claraval, la orden combinó por primera vez la devoción del monje con la destreza del guerrero, y se convirtió en el ejército de élite de la cristiandad.

Sin embargo, su verdadero poder no radicó únicamente en los campos de batalla. A lo largo de los siglos XII y XIII, los templarios desarrollaron una red logística y financiera sin precedentes en Europa Occidental. Gestionaron tierras, castillos, encomiendas y un sofisticado sistema de cartas de crédito que los convirtió, de facto, en los principales banqueros de la realeza europea y de la propia Iglesia católica.

La caída de una orden todopoderosa

Este inmenso poder acumulado es el que conecta directamente con el argumento de fondo de la demanda actual: la disolución de 1312 no fue, según sostiene la OSTC, un proceso judicial con garantías, sino el resultado de la presión política del rey Felipe IV de Francia, interesado en apropiarse del patrimonio de la orden y librarse de sus millonarias deudas con ella. Al quedarse sin la protección de Tierra Santa tras la caída de Acre en 1291, los templarios quedaron vulnerables a una brutal campaña de desprestigio orquestada por el monarca francés, que en 1307 ordenó su detención masiva y los acusó falsamente de herejía, idolatría y rituales obscenos. Bajo atroces torturas, muchos caballeros confesaron crímenes inventados antes de ser ejecutados en la hoguera; el último gran maestre, Jacques de Molay, corrió esa misma suerte en 1314, ya disuelta oficialmente la orden.

Lo que pide la nueva demanda

La OSTC pide, entre otras cosas, el reconocimiento de los templarios ejecutados en el siglo XIV como mártires, la devolución de la iglesia de la Vera Cruz de Segovia, acceso a los archivos vaticanos sobre la orden, una audiencia privada con el Papa y hasta una reclamación económica simbólica de 1.000 euros. La demanda incluye además otras peticiones menos conocidas, como el reconocimiento de un «sacerdocio templario» propio, autorización para abrir oratorios y capillas, el uso exclusivo del nombre «Temple» o «Templario», y la constitución de la orden, una vez rehabilitada, bajo una estructura moderna como prelatura personal que dependa directamente del Sumo Pontífice.

Un intento que se repite desde hace dos décadas

No es la primera vez que lo intentan: la asociación ya presentó demandas similares en 2005, 2006, 2007, 2008, 2023 y 2024, sin que el Vaticano haya respondido nunca públicamente. Lo que hace distinto este episodio es el intento de utilizar mecanismos legales civiles contemporáneos —la Ley de Jurisdicción Voluntaria española— para forzar un diálogo que la Iglesia lleva más de siete siglos sin dar por abierto.

"El mito templario se niega a quedar sepultado en los libros de historia."

Mientras tanto, el castillo de Ponferrada, antiguo bastión templario en la península, sigue alimentando leyendas sobre tesoros escondidos que nunca se han encontrado. La Santa Sede, por su parte, ha advertido en el pasado de la existencia de numerosas organizaciones modernas que se autoproclaman legítimas sucesoras del Temple sin poseer un linaje canónico real, sin que conste una cifra oficial exacta de cuántas son. Y, sin embargo, la fascinación cultural por los caballeros de la cruz roja permanece inalterable. Este litigio civil en los tribunales españoles demuestra que, setecientos años después de su trágico final, el mito templario se niega a quedar sepultado en los libros de historia, desafiando las fronteras entre el derecho civil contemporáneo, la justicia canónica y la leyenda medieval.

Fuente: Diario de León, Vida Nueva, ZENIT, Digital de León, El Confidencial Digital.

← Volver a portada