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Internacional

La NASA lanza un rescate espacial sin precedentes para salvar a un veterano telescopio de 22 años

Una nave robótica con brazos mecánicos, lanzada desde el vientre de un avión sobre el Pacífico, viaja ahora mismo hacia el observatorio Swift para engancharlo y evitar que se desintegre al caer sin control a la Tierra

Nave de rescate espacial de la NASA

Fuente: NASA / Ron Beard

Hay satélites que se jubilan en silencio, quemándose en la atmósfera al final de su vida útil. El Swift, el observatorio espacial que la NASA puso en órbita en 2004 para cazar las explosiones más violentas del universo, iba camino de correr esa misma suerte. Pero esta vez, la agencia espacial estadounidense ha decidido no dejarlo caer.

El problema empezó a intuirse hace un par de años. Una serie de tormentas solares especialmente intensas hinchó ligeramente la atmósfera terrestre, lo que aumentó la fricción sobre los objetos que orbitan a baja altura. El Swift, sin motores propios para corregir su trayectoria, comenzó a perder altitud a un ritmo alarmante. Los cálculos de la NASA no dejaban lugar a dudas: sin intervención, el telescopio se desintegraría al reentrar en la atmósfera antes de que terminara el año.

Frente a ese destino, la agencia optó por algo que nunca se había intentado: rescatarlo. En septiembre de 2025 encargó a Katalyst Space, una pequeña empresa con sede en Flagstaff (Arizona), la construcción de una nave capaz de alcanzar el Swift, sujetarlo con brazos robóticos y empujarlo hacia una órbita más alta y segura. El encargo, valorado en 30 millones de dólares, dio forma a LINK, un vehículo diseñado para enganchar un satélite que jamás se pensó para recibir visitas.

El pasado 3 de julio, LINK despegó desde el atolón de Kwajalein, en las Islas Marshall, en pleno océano Pacífico. Lo hizo de una forma poco habitual: no desde una plataforma de lanzamiento convencional, sino soltado desde el vientre de un avión, a bordo de un cohete Pegasus XL que llevaba cinco años sin volar. Desde entonces, la nave avanza hacia su cita con el telescopio, en una maniobra de aproximación que se prolongará durante varios meses.

Si la operación culmina con éxito, será la primera vez que una misión comercial captura y remolca una nave de la NASA que no fue construida para ser reparada o reabastecida en el espacio. Y, más allá del logro técnico, supondría una segunda vida para el Swift: los ingenieros calculan que el impulso podría alargar hasta diez años más el trabajo de un telescopio que, con 22 años a sus espaldas, sigue vigilando algunas de las explosiones más energéticas del cosmos.

Fuentes: NASA, Katalyst Space Technologies, Science News.

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