📰 Estás viendo el Número 10 (edición archivada) · Ver la última edición
Miércoles, 7 de octubre de 2026 Edición Nº 10
LA

ALMENARA

"Donde la noticia encuentra su rumbo"

← Volver a portada
Opinión

Votad con memoria

Ya no vale solo votar con cabeza, hay que votar con memoria. Porque en estos ocho años de socialismo hemos construido un Estado basado en el enfrentamiento constante, mientras los de arriba se dedican a pelar gambas y vivir la vida. No se puede pretender que ahora, en plena campaña electoral, se borren de un plumazo ocho años de tensiones continuas.

Y no hablo solo de la vivienda, que ya es mucho. Hablo de unas tensiones que han dejado al pueblo español abandonado: inmigración ilegal a mansalva, aumento de las agresiones sexuales, hurtos, allanamientos, okupación, como si lo que nos gustara fuera vivir en una sociedad decadente y tercermundista. Da la sensación de que lo único que preocupa a algunos es que su colectivo conserve sus privilegios, sin pensar en lo que nos jugamos si no sacamos ninguna lección de estos ocho años. Y para ver qué pasa cuando no se aprende la lección, solo hay que mirar a países como Francia, Alemania o Reino Unido, donde la inmigración ilegal, ha contribuido a su desmejora. Basta ver el aumento de la crispación protagonizada por inmigrantes de segunda y tercera generación.

Ahí está el caso de Birmingham, donde se ha denunciado que el responsable municipal es un musulmán que no sabe, o no quiere, hablar el idioma oficial, y que prefiere expresarse en kurdo. Ahí está lo que hemos visto en redes sociales, con voces marroquíes reclamando más peso para su cultura y su religión dentro de la Unión Europea, en un discurso que no esconde su ambición de ganar terreno a la sociedad occidental, de reemplazarla. Lo hemos visto también en el partido que la selección marroquí disputó ante Gabón en Rabat, donde parte de la afición coreó que Ceuta y Melilla son marroquíes, el mismo cántico que ya se ha repetido en otros estadios del país. Lo hemos visto en catedrales de Alemania, donde se han celebrado rituales islámicos en su interior sin el decoro que exige un templo que no es el suyo. Lo hemos visto en la indignación que generó el reglamento de una escuela londinense que recibe fondos públicos y que obliga a las niñas a llevar hiyab desde los siete años. Y lo hemos visto en distintas encuestas que sitúan en más del 40% a los musulmanes británicos que se muestran favorables a que se aplique algún tipo de Sharia en Reino Unido.

¿Cómo vamos a permitir que un presidente como Pedro Sánchez siga gobernando y nos aboque a un futuro tan negro como el que hoy viven estos países? Pronto tendremos también los altavoces llamando a la oración musulmana varias veces al día en nuestras propias ciudades, como ya ocurre en algunas localidades europeas. Así es como el mundo occidental se va transformando en algo que no debería ser, y ese es el problema de fondo.

A mí sí me da miedo otra legislatura de socialismo que permita entrar a cualquiera sin control. A mí no me da miedo la supuesta ultraderecha que solo pretende tener unas fronteras en condiciones.

Porque si tú quieres defender tus derechos como persona LGTBI, o los avances que ha conseguido la mujer en una sociedad occidental, el problema no es la ultraderecha, como nos han querido vender. Quitar subvenciones a determinados organismos LGTBI no es quitar derechos: es simplemente destinar ese dinero a otras causas, quizá más urgentes, como la educación, la vivienda o la sanidad. ¿Cómo es posible que haya quien vea un motivo de miedo en retirar un dinero del que solo viven quienes trabajan en esos organismos, y en cambio no sienta ningún miedo ante la llegada de miles y miles de inmigrantes por Ceuta? Porque ese miedo sí debería estar instalado ya en el cuerpo. Basta ver, por ejemplo, el porcentaje de población extranjera en las cárceles de Barcelona, donde según distintos datos los internos de origen extranjero suponen más de la mitad del total.

¿Cómo es posible que todo esto no influya en el pensamiento crítico de la gente, y en cambio sí lo haga lo que dice el político de turno de izquierdas? ¿Cómo no van a llegarte al corazón, o al menos a la lógica, los datos, los vídeos y los testimonios que llegan de Francia, Reino Unido, Alemania y tantos otros sitios? Cuando a una persona negra se le hace un homenaje por el mero hecho de serlo, sin que importe su historial delictivo, si muere a manos de la policía; pero cuando a Iryna Zarutska, refugiada ucraniana de 23 años, la asesinan brutalmente a manos de un hombre negro con un extenso historial criminal, hay quien sale a defender al criminal por delante de ella por el mero hecho de ser negro. Y con estos ejemplos, que no son pocos, me quedo corta.

Por eso hago un llamamiento a la ciudadanía. Lo hago porque no quiero verme envuelta en el miedo que puede traer otra legislatura de gobierno socialista, dejando entrar a quien quiera, bajo cualquier circunstancia, sin ningún control solo para conseguir votos, porque no les importamos, a ninguno de ellos, solo quieren seguir manteniéndose en sus escaños porque no tienen donde caerse. Me gustaría recibir, si algún día me pasara algo, el mismo trato que recibe cualquier otra persona, sin que el color de piel decida la indignación que provoca. Me habría gustado que Iryna lo hubiera tenido. Y como ella, muchas otras personas que, por el simple hecho de ser blancas, han sufrido un silencio incómodo por parte de quienes sí se indignan en otros casos.

A mí sí me da miedo otra legislatura de socialismo que permita entrar a cualquiera sin control. A mí no me da miedo la supuesta ultraderecha que solo pretende tener unas fronteras en condiciones para que esto no siga ocurriendo. Me encantaría tener un Gobierno que se preocupara de verdad por Ceuta, porque Ceuta es España y lo seguirá siendo. Me encantaría un Gobierno que no nos vendiera a Marruecos. Me encantaría volver a sentirme segura en mi propio país, sin el miedo a acabar como esos otros países en los que ya parece que no hay vuelta atrás.

Dicho esto: votad con conciencia, votad con memoria.

← Volver a portada