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Miércoles, 7 de octubre de 2026 Edición Nº 10
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Religión · Patrimonio y Fe

La catedral que despidió a un presidente: historia de San Mateo Apóstol, en Washington

Patrona de los funcionarios públicos, la parroquia fundada en 1840 en el corazón de Washington acabó convertida en la catedral donde el cardenal Cushing despidió a John F. Kennedy en 1963. Más de ochenta años después, sigue siendo el templo donde el poder de Estados Unidos se arrodilla una vez al año.

Fachada de la Catedral de San Mateo Apóstol, Washington

En el corazón de Washington D.C., a pocas manzanas de la Casa Blanca, se alza la Catedral de San Mateo Apóstol, la iglesia madre de la Arquidiócesis de Washington y uno de los templos católicos con más peso simbólico de Estados Unidos. San Mateo, patrón de los funcionarios públicos por su oficio de recaudador de impuestos antes de seguir a Jesús, da nombre a una parroquia fundada en 1840 por el arzobispo de Baltimore Samuel Eccleston, que encargó a los sacerdotes William Matthews y John Philip Donelan levantar el primer templo en las calles 15 y H, consagrado el 1 de noviembre de ese mismo año aunque todavía inacabado.

De parroquia a catedral: más de un siglo de historia

El crecimiento de la feligresía obligó a pensar en un templo mucho mayor. En 1892, Monseñor Thomas Sim Lee compró los terrenos de Rhode Island Avenue y encargó el proyecto al arquitecto Christopher Grant LaFarge, que había trabajado antes en la Catedral de San Juan el Divino de Nueva York. La primera piedra se colocó en 1893, la primera misa se celebró el 2 de junio de 1895 y la cúpula no se completó hasta 1913, año en que se considera definitivamente concluido el edificio. La elevación a catedral llegó más tarde y en dos pasos: en 1939, el papa Pío XII suprimió la Arquidiócesis de Baltimore tal y como existía hasta entonces y creó la Arquidiócesis de Baltimore-Washington, con San Mateo como cocatedral; ocho años después, en 1947, Pío XII erigió una Arquidiócesis de Washington independiente, con San Mateo ya como su única catedral.

Interior de la cúpula de la Catedral de San Mateo Apóstol

El mosaico de Blashfield y el arte que decora sus muros

El edificio, de planta de cruz latina y 47 por 41 metros, combina ladrillo rojo con piedra arenisca y terracota en un estilo neorrománico con elementos bizantinos, coronado por una cúpula octogonal que se eleva 58 metros sobre la nave y alcanza los 61 metros de altura total con su cúpula y crucifijo. En su interior, de mármol y piedras semipreciosas, destaca un mosaico de 11 metros de San Mateo situado detrás del altar mayor, obra del pintor estadounidense Edwin Blashfield. Entre 2000 y 2003 la catedral vivió una restauración integral que devolvió su color original a mosaicos y murales, y que aprovechó también para renovar la instalación eléctrica y la iluminación de todo el templo.

Una inscripción en el suelo de la nave recuerda hoy el lugar exacto donde se colocó el féretro de Kennedy antes de que la comitiva partiera hacia Arlington.

El funeral de Kennedy y otros momentos históricos

La fama mundial de la catedral llegó el 25 de noviembre de 1963, tres días después del asesinato de John F. Kennedy en Dallas. El cardenal Richard Cushing, arzobispo de Boston y amigo de la familia Kennedy, ofició la misa de difuntos pontifical a la que asistieron jefes de Estado de todo el mundo; una inscripción en el suelo de la nave recuerda hoy el lugar exacto donde se colocó el féretro antes de que la comitiva partiera hacia el Cementerio Nacional de Arlington. No fue el único gran funeral de Estado celebrado allí: en 1944 se ofició una misa de difuntos por el presidente filipino Manuel L. Quezon, y en 1957 una misa solemne por el senador Joseph McCarthy, a la que asistieron setenta senadores. Entre las visitas más recordadas figuran las de la madre Teresa de Calcuta en 1974 —hoy recordada con una escultura suya junto a la figura de una persona sin hogar, obra del artista ruso Leonid Bodnia—, la misa celebrada por Juan Pablo II en 1979, la oración presidida por el papa Francisco en 2015 durante su visita a Washington, la misa a la que asistió Joe Biden antes de su investidura en 2021, y el funeral de Ethel Kennedy en 2024, al que acudieron los presidentes Biden, Obama y Clinton.

Inscripción en el suelo que recuerda el funeral de John F. Kennedy

La Misa Roja: la tradición que reúne al poder judicial

Cada año, la jornada previa a la apertura del nuevo curso del Tribunal Supremo de Estados Unidos, la catedral acoge una de las llamadas "Misas Rojas" más conocidas del mundo, una tradición que debe su nombre a las vestiduras rojas que antiguamente llevaban los jueces a la ceremonia y a la que suelen asistir magistrados, legisladores y miembros del Gobierno federal, independientemente de su confesión. El primer presidente en funciones que acudió a una de estas misas fue Dwight D. Eisenhower, en 1954. En la cripta de la catedral descansan además tres antiguos arzobispos de Washington elevados a cardenales: Patrick O'Boyle, William Baum y James Hickey, mientras que la sede está hoy encabezada por el arzobispo Robert W. McElroy, con Monseñor W. Ronald Jameson como rector. Declarada en 1974 parte del Registro Nacional de Lugares Históricos, San Mateo Apóstol sigue siendo, más de ochenta años después de convertirse en catedral, el templo donde buena parte del poder de Washington se ha arrodillado en sus momentos más solemnes.

Altar con la imagen de San Antonio en la Catedral de San Mateo Apóstol

Fuentes: Historic Sites DC Preservation League (registro histórico del edificio). Fotografías: Elisa Cañadillas Gimeno, tomadas en la Catedral de San Mateo Apóstol, Washington D.C.

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