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Miércoles, 29 de julio de 2026 Edición Nº 2
LA

ALMENARA

"Donde la noticia encuentra su rumbo"

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Economía

Cuando todo es del Estado, nada es tuyo

«Hay que expropiar la empresa privada», decía uno, y añadía que era la única forma de controlar la economía: si todo quedaba en manos privadas habría especulación y explotación, y el gobierno estaba, como un héroe con capa, para impedirlo.

Pero… ¿Por qué es un error gravísimo que todo esté en manos del Estado? Porque donde el Estado controla todo, la gente deja de ser libre. En los sistemas donde se abolió la propiedad privada —la China de Mao, Cuba o Corea del Norte— era el Estado quien decidía dónde podías comer, dónde dormir, con quién vivir y en qué trabajar. Recordemos cómo en la Unión Soviética millones de personas fueron enviadas a campos de trabajo por el simple hecho de acumular demasiado (según su criterio) o de pensar diferente.

En China, el Gran Salto Adelante (1958-1962), la campaña económica y social impulsada por Mao para industrializar el país y convertirlo en una potencia comunista, fracasó estrepitosamente: provocó el colapso económico y la Gran Hambruna China, que causó la muerte de entre 30 y 45 millones de personas. Porque cuando todo es del Estado, nada es de nadie: la gente deja de tener incentivos para producir, para innovar o para cuidar lo que ya tiene.

Ahora hablemos de cómo esa concentración de poder termina en corrupción y represión, porque el argumento de que así se evita la especulación es completamente utópico. La realidad de un Estado sin límites es que termina especulando él mismo, pues es él quien decide a quién se le da una casa, un trabajo o un permiso, y a quién no. Un claro ejemplo es Cuba, donde la vivienda y los negocios, supuestamente del Estado, son manejados por una élite militar, mientras el ciudadano común no puede prosperar ni decidir nada. Y qué decir de Venezuela, donde la estatización masiva provocó la destrucción del tejido productivo.

¿Por qué, entonces, la propiedad privada es la base de la libertad? Tener algo propio —una casa, una idea— da independencia. Según el Banco Mundial, los países con mayor protección de la propiedad privada reciben hasta diez veces más inversión extranjera y tienen cinco veces menos pobreza. Países como Nueva Zelanda, Dinamarca o Suiza cuentan con el mayor nivel de bienestar social y menos corrupción. Un sistema que elimina nuestra libertad destruye lo que nos hace humanos.

"De todas las tiranías, una tiranía ejercida sinceramente por el bien de sus víctimas puede ser la más opresiva." — C. S. Lewis

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