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Miércoles, 29 de julio de 2026 Edición Nº 2
LA

ALMENARA

"Donde la noticia encuentra su rumbo"

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Opinión

El pueblo salva al pueblo, nuevamente

Durante esta última semana hemos podido ver cómo es el pueblo quien una vez más da la cara por el propio pueblo: los ganaderos, los agricultores y demás gente de a pie son quienes más arriman el hombro. ¿Y los políticos? En una continua reyerta mediática para ver, con perdón de la expresión, quién la tiene más grande.

Hemos convertido las desgracias humanas en política. Los incendios, en política. Los terremotos, en política. Y así con todo. Esto no quiere decir que no haya responsables, porque los hay. Pero las cuentas se piden después de solucionar los desastres, no durante.

Tengo la sensación —o al menos yo la tengo— de que la clase política, sea cual sea, ya no es de fiar. Ya no podemos confiar en ningún político, si es que alguna vez pudimos: corruptos, ególatras, la antítesis de lo que hoy se entiende por honrado, una palabra que a ellos les da alergia.

Harta de la constante tomadura de pelo, no puedo evitar pensar en cómo todo esto nos está destruyendo como sociedad, cómo nos empuja a hacer cosas que solo dañan nuestra alma y nuestro cuerpo, y cómo ellos, mientras tanto, se aprovechan de nuestra vulnerabilidad.

Ya lo dijeron: los montes los desbrozan los animales. Prohibieron los animales.

Ya lo dijeron: los montes los limpia la gente que se lleva la leña. Prohibieron la recogida.

Ya lo dijeron: los montes se mantienen con buenos cortafuegos. Pasaron de ese método.

¿Y quién dijo todo esto? Ganaderos, agricultores y toda la gente que lleva media vida dedicándose a ello. Pero claro, los políticos saben más que ellos.

Porque claro tenemos la ley de Montes y su maravilloso artículo 4 donde dice que "los montes, independientemente de su titularidad, desempeñan una función social relevante (...). El reconocimiento de estos recursos y externalidades, de los que toda la sociedad se beneficia, obliga a las Administraciones públicas a velar en todos los casos por su conservación, protección, restauración, mejora y ordenado aprovechamiento".

¿Saben más del monte los que viven de él o los que hacen leyes con él?

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