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Miércoles, 5 de agosto de 2026 Edición Nº 3
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Internacional · Unión Europea

Dominik Tarczynski, el eurodiputado polaco que reta a Bruselas con los datos de la seguridad

El político conservador defiende que la práctica ausencia de inmigración ilegal explica las bajas tasas de criminalidad de Polonia, una de las más seguras de toda la Unión Europea.

Dominik Tarczynski en el Parlamento Europeo

Dominik Tarczynski, durante una sesión plenaria del Parlamento Europeo en Estrasburgo.

Dominik Tarczynski es un político polaco que ejerce como miembro del Parlamento Europeo desde 2020 y que anteriormente fue diputado del Sejm, la cámara baja del parlamento polaco, entre 2015 y 2020. Se le conoce a nivel internacional por sus posturas firmes de derecha, su férrea defensa de la soberanía nacional frente a la Unión Europea y sus discursos virales contra la inmigración ilegal en Europa. Se graduó en Derecho por la Universidad Católica Juan Pablo II de Lublin.

Dio el salto a la política europea al asumir su escaño en el Parlamento Europeo en 2020, tras hacerse efectivo el Brexit, e integrarse en el grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos (ECR).

Hace relativamente poco, Tarczynski pronunció un discurso en el Parlamento Europeo sobre la inmigración ilegal en Polonia, o más bien sobre su práctica inexistencia. Ante quienes defienden que la inmigración aporta profesionales cualificados —ingenieros, médicos—, el eurodiputado respondió con ironía que no necesitaba «argumentos populistas», porque, según él, los datos hablaban por sí solos.

Según Tarczynski, Polonia no necesita ni médicos ni ingenieros extranjeros y, gracias a no acoger inmigración irregular, el país no ha registrado ningún atentado terrorista. Insistió en que, al no existir apenas inmigración ilegal, no están dispuestos a que nadie les dé lecciones de democracia ni de respeto hacia quienes no quieren aprender esos valores, y añadió que el resto de países europeos tienen mucho que aprender de Polonia.

"No necesitamos ni médicos ni ingenieros extranjeros. Los datos hablan por sí solos."

Tarczynski es conocido por este tipo de discursos contra la inmigración ilegal, centrados en la tolerancia cero a los cruces clandestinos, el rechazo a financiar la migración irregular frente al gasto militar, y el modelo de seguridad polaco como ejemplo para Occidente. Y es que los datos respaldan buena parte de su argumento: Polonia registra de forma consistente una de las tasas de criminalidad, violencia y delincuencia más bajas de toda la Unión Europea.

De acuerdo con las estadísticas europeas, el 10 % de la población de la Unión Europea declara haber sufrido o presenciado delincuencia, violencia o vandalismo en su entorno. En Polonia esa cifra se reduce al 2,4 % entre las personas en riesgo de pobreza y al 2,8 % en el conjunto de la población, lo que la convierte en uno de los países más seguros de Europa en esta categoría, junto con Croacia y Lituania, muy lejos de países como Grecia (20,2 %), Países Bajos (16,1 %) o España (13,6 %).

La violencia física extrema es igualmente inusual en el país en comparación con los estándares globales y de Europa occidental. Polonia registra una tasa aproximada de 0,7 homicidios intencionados por cada 100.000 habitantes, muy por debajo de la media de la Unión Europea. En cuanto a robos con violencia y agresiones, los balances policiales armonizados a nivel europeo muestran que grandes ciudades como Varsovia, Cracovia o Gdansk presentan niveles de asaltos en la vía pública significativamente menores que Londres, París o Barcelona.

En lo relativo a delitos contra las mujeres y agresiones sexuales, el país también presenta cifras especialmente bajas: la tasa de violencia sexual en Polonia se sitúa en 8,6 incidentes por cada 100.000 residentes, frente a ratios que en otras naciones europeas de alta densidad demográfica llegan a cuadruplicar esa cifra. En países con metodologías de registro muy exhaustivas, como Suecia, las denuncias alcanzan los 200 casos por cada 100.000 habitantes. En España, la tasa nacional supera los 45 delitos contra la libertad sexual por cada 100.000 habitantes, lo que se traduce en entre 21.000 y 22.000 denuncias anuales en todo el territorio, mientras que los registros oficiales de Polonia se mantienen estables en el extremo inferior europeo.

Además, Polonia cuenta con una puntuación de 0,0 en el Global Terrorism Index, lo que sitúa en un nivel técnicamente nulo el riesgo latente de atentados terroristas en su territorio.

Tarczynski atribuye este panorama, en gran parte, a la ausencia de flujos de inmigración ilegal, junto a otros factores estructurales: el fuerte crecimiento económico de Polonia en la última década, una policía local altamente visible con leyes estrictas, y una sociedad con un arraigo cultural muy homogéneo.

Todo ello plantea una pregunta incómoda: ¿el problema reside en quienes llegan de forma ilegal, o en quienes aceptamos que lleguen por ser políticamente correctos?

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