La Vuelta a España llega, por primera vez, al lugar donde empezó América
La decimosexta etapa, entre Cortegana y La Rábida, ha terminado junto al monasterio franciscano donde Colón preparó su viaje de 1492: un final de etapa sin precedentes en la historia de la carrera.
Este martes la Vuelta a España ha vivido una de esas etapas que valen más por la geografía que recorren que por quién cruza primero la línea de meta. La decimosexta etapa, de 181 kilómetros entre Cortegana y La Rábida, en Palos de la Frontera (Huelva), ha terminado junto al monasterio franciscano de La Rábida, un enclave que hasta ahora nunca había servido de final de etapa en la historia de la carrera.
El dato deportivo es el esperado: pocas dificultades en el trazado, terreno favorable para una fuga en la primera parte y un tramo final llano y expuesto al viento junto al mar, en el que los equipos de los velocistas han tenido vía libre para organizar la llegada al esprint. Pero lo llamativo de la jornada no está tanto en el desarrollo de la carrera como en el sitio exacto donde termina.
Un pelotón internacional, formado por corredores de una veintena de nacionalidades, cruzó la meta en el punto exacto desde el que partió uno de los viajes que más ha determinado la relación entre Europa y América.
El monasterio de La Rábida no es un monumento cualquiera. Fue el refugio de Cristóbal Colón mientras preparaba, con la ayuda de los frailes franciscanos, el viaje que en 1492 le llevaría a cruzar el Atlántico. Allí maduró buena parte del proyecto que acabaría cambiando el mapa del mundo, y desde el cercano puerto de Palos de la Frontera zarparon la Pinta, la Niña y la Santa María. Hoy, ese mismo paisaje —el monasterio, el Muelle de las Carabelas, los llamados Lugares Colombinos— ha sido el telón de fondo de un esprint ciclista.
Hay algo casi poético en que un pelotón internacional, formado por corredores de una veintena de nacionalidades distintas, cruce la meta en el punto exacto desde el que partió uno de los episodios que más ha determinado, para bien y para mal, la relación entre Europa y América. La Vuelta lleva más de ochenta ediciones recorriendo pueblos y ciudades españolas en busca de imágenes bonitas para la televisión; pocas veces el paisaje elegido carga con tanto peso histórico como el de esta tarde en Huelva.
No hace falta forzar demasiado la metáfora para verla: un deporte que se mueve constantemente, etapa tras etapa, país tras país, terminando justo donde empezó uno de los viajes que más ha movido el mundo entero.
Fuente: La Vuelta (lavuelta.es), Eurosport, Infobae, Ciclismo Internacional.