Miércoles, 9 de septiembre de 2026 Edición Nº 8
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Religión

El santo que quiso guardarlo todo: San Isidoro de Sevilla, mil cuatrocientos años antes de internet

La costumbre popular lo convirtió en patrón oficioso de internet y de los informáticos. La razón hay que buscarla en un arzobispo visigodo que, en el siglo VII, intentó meter todo el saber conocido dentro de un único libro.

Hay un dato que circula desde hace años, entre la anécdota curiosa y el meme religioso: San Isidoro de Sevilla es considerado, de manera no oficial, patrón de internet y de los informáticos. No hay ninguna bula papal que lo certifique —la Iglesia nunca lo ha nombrado así formalmente—, pero la costumbre popular lo ha ido consolidando durante décadas, y a finales de los años noventa el propio Vaticano llegó a estudiar, sin llegar a proclamarlo, la posibilidad de convertirlo en patrón oficial de la red.

¿Por qué él, un arzobispo que murió el 4 de abril del año 636? La respuesta está en su obra más ambiciosa: las «Etimologías», una enciclopedia en veinte libros y cerca de 450 capítulos en la que Isidoro intentó, literalmente, reunir todo el conocimiento disponible en su época —gramática, medicina, teología, zoología, arquitectura, derecho— en un único sistema ordenado y consultable. Fue, durante toda la Edad Media, el libro de referencia por excelencia en las bibliotecas europeas: la enciclopedia antes de que existiera la palabra enciclopedia. Que la cultura de internet lo haya adoptado como santo patrón no es casualidad ni ocurrencia: es el mismo impulso, mil cuatrocientos años después, de querer clasificar y poner al alcance de todos, la totalidad del saber humano.

Que la cultura de internet lo haya adoptado como santo patrón es el mismo impulso, mil cuatrocientos años después, de querer clasificar la totalidad del saber humano.

La tradición sitúa su nacimiento en Cartagena, aunque buena parte de la historiografía actual considera más probable que naciera ya en Sevilla, hacia el año 560, adonde su familia se había trasladado. Lo que no admite discusión es que fue arzobispo de Sevilla durante más de tres décadas —entre el 602 y el 636— y que escribe en un momento muy concreto de la historia de España: el final del reino visigodo, justo antes de que en el 711 la conquista musulmana cambiara por completo el mapa religioso y cultural de la península. Es, en cierto sentido, la última gran voz intelectual de la España cristiana previa a Al-Ándalus, y buena parte de lo que hoy sabemos sobre esa época pasa, de un modo u otro, por sus textos.

Hay algo llamativo en pensar que el impulso de «guardarlo todo antes de que se pierda» no nace con Wikipedia ni con Google, sino con un obispo visigodo que veía tambalearse el mundo que conocía y decidió, casi como acto de resistencia, escribirlo entero antes de que desapareciera. Puede que la verdadera lección de San Isidoro no sea tecnológica, sino histórica: cada vez que una civilización siente que algo se acaba, alguien se pone a catalogar.

Fuente: Enciclopedia Católica, Catholic.net.

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